Razones por las que la fama está sobrestimada

fama_internaNo soy conocido mundialmente como Justin Bieber. Ni siquiera soy un cristiano famoso como los de Hillsong. Sin embargo, en ciertos círculos, obtengo una pequeña muestra de lo que se siente ser famoso.

En ciertos lugares, en conferencias de unas 1000 personas, dentro de ciertos grupos de cristianos, la gente sabe quién soy. Y no les voy a mentir, es divertido.

Pero, al mismo tiempo, todo esto de la ‘fama’ no es lo que la gente piensa que es. No es tan impresionante como muchos creen; y aquellos que te animan a alcanzarla no entienden todas las consecuencias que conlleva.

Aquí hay cinco cosas que vienen junto con la fama que podrían hacer que reconsideres obtenerla:

1. Es un monstruo que siempre está hambriento.

Te puedes volver famoso con un libro, con una canción, o con un post viral en tus redes. Pero la fama no dura mucho. Si deseas mantenerla, tienes que seguir haciendo cosas dignas de notar, sabiendo que puedes perder tu fama en cualquier momento.

Cuando la gente deja de pensar y hablar acerca de ti, has perdido la fama. Y si estás construyendo tu vida sobre la fama, es una base muy inestable para estar parado.

2. Los famosos en raras ocasiones merecen esa fama.

Además del hecho de que Jesús es la única persona verdaderamente digna de cualquier tipo de fama, la

fama no necesariamente requiere talento. A veces cuando estoy dando una conferencia, hablando desde el escenario principal, sé que en realidad hay personas en la audiencia que tienen mejores capacidades para hablar que yo. Tienen mejores ideas e incluso una mejor prestación que la mía. Sin embargo, tienen que escucharme.

Saber esto hace que todo el asunto de la fama se sienta horrible y puede convertirse en un momento de mucha inseguridad.

3. Te conviertes en un blanco de las críticas.

Si eres muy visible y haces algo importante, la gente va a disparar contra ti. Si eres mega famoso, serán los paparazzi. Si eres Cristiano-famoso, van a ser cristianos los que busquen crucificarte. Y aunque yo no alcanzo ese nivel, aun así obtengo más críticas que la mayoría.

Si quieres fama, tienes que estar dispuesto a lidiar con todo eso. Y para la mayoría de nosotros, no creo que realmente valga la pena.

4. Te conviertes en un trampolín para otros.

¿Quiénes son tus verdaderos amigos y quiénes son las personas que te utilizan con la mera intención de alcanzar su propia fama? Cada vez que tengas una plataforma, la gente se te va a acercar en un intento de obtener acceso a ella. Esto hace difícil tener amistades reales, porque se puede llegar a ser un poco paranoico.

5. Es fácil perder de vista al verdadero tú.

Por último, y quizás más importante, es que te puedes enfocar tanto en las cosas que a la gente le gustan de ti que te olvidas del verdadero tú. Y esto no es sólo un problema para los famosos. Siempre que seas notado por tu belleza o conocimiento de un tema determinado, puedes pensar que ese es el único valor que tienes. Entonces el acné o cualquier crítica a tus conocimientos pueden descarrilarte a ti y a tu identidad. Ese no es un buen lugar para estar.

Existe una fama que no es tan perjudicial. Pero que a menudo viene cuando no la estás buscando. Y, aun así, no es tan divertida. Te animo a que hagas lo que haces con excelencia. Si la fama viene, está bien, pero si no, lo que vendrá es influencia. Y tener influencia es mucho mejor que tener fama.

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